Infraestructura y sistemas: que el servidor, la red y las copias dejen de ser su problema
Es la parte que nadie mira hasta que falla, y la que más cara sale cuando falla. Nos ocupamos de que no falle — y de que, si algo empieza a ir mal, nos enteremos nosotros antes que usted.
Qué deja de ser su problema
Hoy usted no sabe con certeza si el servidor aguanta, si hay copia de sus datos ni desde cuándo. Y cuando algo se rompe, se entera cuando ya le ha costado un día de trabajo — o tres meses, si el fallo era de los silenciosos.
Cuando nos ocupamos nosotros, eso cambia de sitio. Si algo empieza a ir mal, lo sabemos el mismo día. Si un disco muere, hay copia y la hemos probado restaurándola. Y usted no tiene que entender por qué funciona ninguna de las dos cosas.
- Saber en qué estado está su servidor de verdad, con un informe escrito y no con impresiones.
- Que las copias existan, estén fuera del edificio y se hayan restaurado alguna vez para comprobar que sirven.
- Que un fallo tenga quien lo vea. Hoy, en la mayoría de empresas, un proceso parado no avisa a nadie.
- Que renovar el servidor no signifique parar la actividad.
- Que cada persona entre solo a lo que le corresponde, sin listas de contraseñas compartidas.
Qué hacemos para conseguirlo
No es magia, y conviene que sepa en qué consiste. Es trabajo concreto y se lo explicamos antes de hacerlo.
- Auditoría del servidor. Qué hay instalado, qué está fallando ahora mismo sin que nadie se haya enterado, cuántas horas llevan los discos encendidos y qué riesgos tiene hoy su empresa.
- Renovación o sustitución del servidor, con migración del sistema operativo y de los datos, y sin parar la actividad más de lo imprescindible.
- Instalación de red completa: armario rack, cableado estructurado, etiquetado, sistema de alimentación ininterrumpida y separación del cableado eléctrico y de datos.
- Copias de seguridad automáticas, cifradas y fuera del edificio — y probadas restaurándolas de verdad, no solo generándolas. Una copia que nunca se ha restaurado no es una copia, es una carpeta.
- Sistema de avisos: que cuando algo deje de funcionar, alguien se entere el mismo día y no tres meses después.
- Puestos de trabajo: equipos, accesos y permisos por departamento.
Un caso real
Lo que aparece cuando se mira de verdad no suele ser lo que el cliente esperaba.
En una empresa industrial de suministro, dos procesos de facturación llevaban meses parados. Afectaban a precios medios y a estados de facturación, y nadie en la empresa lo sabía, porque no había ningún sistema de avisos. Las copias de los datos de trabajo tampoco existían: solo una copia manual en un disco, de hacía más de un año.
El problema no era el fallo. El problema era que nadie se enteraba. Eso es exactamente lo que nos ocupamos de que no le pase.
Preguntas frecuentes sobre mantenimiento y soporte
¿Cada cuánto hay que cambiar un servidor?
No hay una cifra. Depende de las horas que lleven encendidos los discos, de si el sistema operativo sigue recibiendo parches de seguridad y de cuánto le costaría a su empresa un día parado. Por eso miramos antes de recomendar: en un diagnóstico sale el dato real, no una media sacada de internet.
¿Cómo sé si mis copias de seguridad funcionan?
Restaurándolas. Es la única forma. Una copia que se genera todas las noches y que nadie ha abierto nunca puede llevar meses guardando un archivo vacío. En nuestros mantenimientos la restauración de prueba es parte del trabajo, y le enseñamos el resultado.
¿Tengo que parar la empresa para cambiar el servidor?
No más de lo imprescindible, y se le dice antes cuánto y cuándo. La migración se prepara con el servidor nuevo funcionando en paralelo, y el cambio se hace en la ventana que menos le moleste — normalmente fuera de horario o en fin de semana.
¿Esto es solo para empresas grandes?
Al revés. Una empresa grande tiene departamento de informática. Las que se quedan sin red de seguridad son las de cinco, diez o veinte personas, que dependen de un servidor y de un armario de red que nadie revisa.
¿Hace falta cambiarlo todo de golpe?
No. El diagnóstico sale con un orden: qué es urgente, qué puede esperar y qué no merece la pena tocar. Cada fase se presupuesta aparte y usted decide dónde parar.
Ya tengo un informático. ¿Esto lo sustituye?
No necesariamente. A veces lo que falta no es alguien que arregle averías, sino que haya un sistema que avise antes de que ocurran y alguien que se ocupe del conjunto. Si su informático lleva el día a día, trabajamos con él.
¿Quiere saber en qué estado está de verdad?
Empecemos por el diagnóstico. Vamos, lo miramos y le entregamos el informe por escrito. A partir de ahí decide usted.
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