Imagen y marca: que la empresa se vea por fuera como es por dentro
Casi ninguna empresa necesita cambiarse la cara. Lo que necesita es que la línea que ya sigue esté definida en algún sitio — porque una línea que no está escrita se va perdiendo sola.
Qué deja de ser su problema
Hoy, cada vez que hay que hacer algo con la imagen de la empresa, alguien vuelve a decidir. Qué azul lleva el rótulo, qué versión del logotipo va en el uniforme, qué tipo de letra lleva el catálogo. Cada decisión suelta se parece a la anterior, pero no es igual.
Con los años eso se acumula: cada rótulo, cada uniforme y cada catálogo se hace un poco distinto del anterior, y la empresa acaba pareciendo varias empresas.
- Dejar de decidir cada vez. Está escrito y se consulta.
- Que el azul del vehículo sea exactamente el mismo azul de la web y del catálogo.
- Que cualquier imprenta o rotulista reciba lo que necesita a la primera, sin cuatro correos de ida y vuelta.
- Que un presupuesto que sale de su empresa se reconozca como suyo antes de leer el membrete.
- Que cuando entre alguien nuevo, no tenga que adivinar cómo se hacen las cosas.
Qué hacemos para conseguirlo
No partimos de cero. Casi todas las empresas ya tienen una línea, aunque no esté escrita: lo que hacemos es encontrarla, ordenarla y dejarla por escrito.
- Definición de la línea visual, partiendo de la que ya usa, no de cero.
- Manual de marca: logotipo y sus versiones, zona de respeto, colores con sus códigos de imprenta y de pantalla, tipografías y normas de uso — para que el azul del vehículo sea el mismo azul de la web.
- Los archivos ordenados por uso, en vectorial, que es lo que pide cualquier imprenta o rotulista.
- Aplicación a las piezas que haga falta: papelería, uniformes, rotulación, calendarios, catálogos y plantillas de documento.
- Las reuniones que hagan falta, sin contarlas. Es la cara de su empresa ante sus clientes; no es algo que se decida por correo.
Por qué se lo entregamos todo
Cuando el manual está entregado, cualquier proveedor suyo puede aplicar su imagen sin pasar por nosotros.
Eso es deliberado. Preferimos que vuelva porque le compensa, no porque no le quede otra. Un manual que solo sabe usar quien lo hizo no es un manual: es una atadura.
Y es la misma idea que atraviesa todo lo que hacemos: poner orden. Por dentro, que cada cosa esté donde se la encuentra. Por fuera, que la empresa se entienda de un vistazo. Es el mismo trabajo aplicado en dos sitios, y por eso lo hace el mismo equipo.
Preguntas frecuentes sobre imagen y marca
¿Tengo que cambiar mi logotipo?
Casi nunca. Lo normal es que el logotipo esté bien y lo que falte sea definirlo: cuántas versiones hay, cuál va en cada sitio, qué espacio necesita alrededor y en qué colores exactos. Si de verdad hay que rehacerlo, se lo diremos con argumentos y no por gusto.
¿Para qué sirve un manual de marca si somos cuatro personas?
Para no volver a decidir. El manual no es para el departamento de marketing que no tiene: es para el rotulista, la imprenta, quien hace los uniformes y quien le monte la web dentro de tres años. Cuanto más pequeña es la empresa, más veces se decide sobre la marcha y más se nota.
¿Esto no es muy caro para lo que es?
Depende de hasta dónde llegue. Definir la línea y entregar el manual con los archivos es una cosa; aplicarlo a veinte piezas es otra. Va por fases con presupuesto cerrado cada una, y puede parar cuando el manual esté entregado.
¿Los archivos son míos?
Sí, y se le entregan en formatos abiertos y en vectorial, que es lo que pide cualquier proveedor. Sin marcas de agua, sin versiones recortadas y sin tener que pedirnos el original cada vez.
¿Hace falta que estemos encima?
Al principio sí, y es lo que más valor aporta. La línea visual de una empresa no se decide por correo: hacen falta reuniones para entender cómo se ve usted y cómo quiere que le vean. Después, el manual hace que casi no haya que volver a hablarlo.
¿Por qué una empresa de informática hace esto?
Porque es el mismo trabajo. Dentro de una empresa ordenamos servidores, archivos y procesos; fuera ordenamos cómo se ve. La causa del desorden es la misma —nadie se ha dedicado a ordenarlo— y la cura también. Si le encaja más contratarlo por separado, adelante; pero suele salir mejor cuando lo lleva el mismo equipo.
¿Cuántas versiones de su logotipo hay circulando?
Si la respuesta es «no lo sé», ya tiene medio diagnóstico hecho. Vamos, lo miramos y le decimos qué hay y qué falta.
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